Escuela de Tango Danza "DISCEPOLIN"

MUSICALIDAD

 

CONOCIMIENTOS BÁSICOS PREVIOS

¿Qué es la música?:
La música es, según la definición tradicional del término, el arte de organizar sensible y lógicamente una combinación coherente de sonidos y silencios utilizando los principios fundamentales de la melodía, la armonía y el ritmo, mediante la intervención de complejos procesos psico-anímicos.
La música está compuesta por dos elementos básicos: los sonidos y los silencios.
Los sonidos y silencios:
El sonido es la sensación percibida por el oído al recibir las variaciones de presión generadas por el movimiento vibratorio de los cuerpos sonoros. Se transmite por el medio que los envuelve, que generalmente es el aire de la atmósfera. La ausencia perceptible de sonido es el silencio, aunque es una sensación relativa, ya que el silencio absoluto no se da en la naturaleza.
La organización coherente de los sonidos y los silencios (según una forma de percepción) nos da los parámetros fundamentales de la música, que son la melodía, la armonía y el ritmo. La manera en la que se definen y aplican estos principios, varían de una cultura a otra (también hay variaciones temporales).
Definiciones:
La MELODÍA es un conjunto de sonidos —concebidos dentro de un ámbito sonoro particular— que suenan sucesivamente uno después de otro (concepción horizontal), y que se percibe con identidad y sentido propio. También los silencios forman parte de la estructura de la melodía, poniendo pausas al "discurso melódico". El resultado es como una frase bien construida semántica y gramaticalmente.
La ARMONÍA, bajo una concepción vertical de la sonoridad, y cuya unidad básica es el acorde regula la concordancia entre sonidos que suenan simultáneamente y su enlace con sonidos vecinos.
La MÉTRICA, se refiere a la pauta de repetición a intervalos regulares, y en ciertas ocasiones irregulares, de sonidos fuertes o débiles y silencios en una composición.
El RITMO, es el resultado final de los elementos anteriores, a veces con variaciones muy notorias. El ritmo musical suele organizarse en patrones de recurrencia regular. Dichos patrones controlan el movimiento de la música y ayudan al oído humano a comprender su estructura. La unidad rítmica básica por excelencia es el pulso.
Ritmo :
Conceptos que abarca el ritmo musical:
-Pulso: el pulso es una constante que no cambia. Una constante de pulso es un conjunto de beats (golpeteos o emisiones de sonido) cuyo valor no puede cambiar durante la ejecución de un tema. Recibe un valor en el momento de la compilación y este permanece inalterado durante toda la obra. El pulso, es cualquiera de las señales transitorias musicales periódicas que marcan el ritmo, es decir, el latido de la música y la utilizamos para comparar la duración de las notas y los silencios. El pulso es la unidad temporal básica (aun así sub-divisible) de una obra musical. Cuando un oyente da golpes con el pie al escuchar una obra musical, esos golpes son pulsos. La igualdad repetitiva del pulso configura la estructura en la que se fundamenta la rítmica. El tempo de la música determina la velocidad del pulso. Así como los pulsos regulan las duraciones de algunos tipos de realizaciones musicales cortas como una nota o un par de notas, éstas están a su vez agrupadas en unidades recurrentes más largas llamadas compases.
- Compás: subdivisión del tiempo, usando un numerador (que indica la cantidad de pulsos por compás) y un denominador que indica la calidad: fracción correspondiente a la división de la figura que ha de servir como unidad básica de pulso, es decir si es negra 1/4, corchea 1/8, etc. Los compases se forman acentuando el primer pulso o tiempo de una serie de dos o más, de modo que se agrupen en un patrón: por ejemplo; UNO dos, UNO dos, o bien UNO dos tres, UNO dos tres. El término compás puede referirse, en primer lugar, al proceso general de acentuación regular, y en segundo, al tipo de agrupación métrica particular usada en una obra determinada. En la notación musical, el compás se indica por medio de una armadura de compás. Al establecerse las armaduras de compás, se consideró la figura de la redonda como el valor de nota fundamental y por ello se expresaba la longitud del compás en relación con ella, y se le otorgó el valor 1.
-Tiempo: es una variable; esto significa que es relativo o depende de otros factores. Es una fracción asociada a un compás, que está situado en posiciones contiguas, y su valor puede cambiar durante la ejecución de una obra. El pulso y el tiempo están relacionados entre sí y el uno depende del otro. El metro define la medición de la música. La música es marcada en secciones uniformes llamadas compás, y el metro establece el número de pulsos en cada uno.
La música organizada métricamente está muy estructurada y tiende a ser regular. Sin embargo, una vez establecido el compás, no necesita que haya una adherencia rígida todo el tiempo; la mente del oyente retendrá el patrón incluso cuando la música lo contradiga temporalmente.
Otros parámetros de la música son: la forma musical (o género musical), la textura musical (si existe una sola melodía o distintas melodías simultáneamente) y la instrumentación.

Notas,  silencios y pausas

Los valores de las notas y silencios no son absolutos sino proporcionales en duración a las otras notas y silencios. Para propósitos de la definición, la duración de un cuarto de nota corresponde a un tiempo o "longitud de referencia".
       

     redonda           blanca           negra     corchea   semicorchea  fusa     semifusa

Silencios asociados:

Así, una redonda dura 4 tiempos, una blanca dura 2 tiempos, una negra dura un tiempo, una corchea medio tiempo y una semicorchea 1/4 tiempo y así sucesivamente.
En el tango se dice que el compás es 4/4 es decir 4 notas de 1/4 de tiempo = 4 negras.

Pausas

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En una partitura, éste símbolo dice al intérprete que debe tomar un breve aliento o hacer una ligera pausa que no afecta el tiempo entero (por lo general).

Acentos o articulaciones

Las articulaciones (o acentos) especifican la forma en que las notas individuales se realizarán dentro de una frase o pasaje. Se pueden perfeccionar mediante la combinación de más de un símbolo encima o debajo de una nota. También pueden aparecer en relación con marcas de fraseo.


Music-staccato.png

Picado o Staccato
Éstos indican que la nota es tocada de manera más corta que la anotada, por lo general, la mitad de su valor, el resto del valor es un silencio. La marca del staccato puede aparecer en las notas de cualquier valor, acortando su duración real sin acelerar la música en sí.

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Acento
La nota es tocada de manera más fuerte o con un ataque más intenso que cualquier nota sin acentuar. Puede aparecer en notas de cualquier duración.

 

MUSICALIDAD EN EL TANGO
Sin temor al pifie, se puede afirmar que la musicalidad es una virtud. Los mejores bailarines son musicales. Pero –más importante todavía– la musicalidad es una fuente de placer. Los bailarines que son musicales disfrutan de la buena relación con la música, sean profesionales o aficionados.

Definición y objeto:
En los diccionarios no hay buenas definiciones de “musicalidad” en el contexto de la danza. Sí nos sirven algunas acepciones del adjetivo “musical”: relativo a la música / que tiene el carácter de la música / armonioso. Esta última alude a esa sensación de bienestar que nos invade ante la feliz correspondencia entre lo que se ve y lo que se escucha. Para el protagonista del baile, la musicalidad también significa un gusto, el de sentir la música en el cuerpo o de ser parte de la música, según cómo se mire. Por momentos, hasta se siente que la música a uno lo empuja o lo lleva.
¿Pero qué es la musicalidad? La musicalidad se da cuando la expresión del cuerpo se articula con la música de una manera tal que parecen inseparables la una de la otra.
Se consigue cuando uno está a disposición de la música, al punto de llegar a convertirse en un intérprete más de la orquesta.
Enseñar musicalidad es enseñar a escuchar la música para interpretarla con los recursos del baile que cada uno maneje. Muchas veces hay un desfasaje entre una alta percepción de la música y una capacidad técnica relativamente baja para interpretarla. Ejercitando, probando, haciendo el ritmo con las manos, tratando de llevar ese ritmo a los pies o a alguna figura se puede ir desarrollando la capacidad de interpretación.
Podríamos concluir, entonces, que la musicalidad es la capacidad de interpretar la música con el cuerpo o la relación que se consigue con la música que se está bailando. Si bien esta relación entre danza y música puede sonar obvia, no siempre se da de una manera lo suficientemente clara. Hay bailarines con gran técnica y hasta muy creativos en sus coreografías que no son musicales, o al menos no en los grados deseables.

Mil y una formas:
Hay muchas maneras de ser musical. La relación con la música puede ser la más común, siguiendo el ritmo, pero uno también puede seguir la melodía, algún instrumento y, desde ya, ir cambiando de referencias durante la escucha de un mismo tema musical.

Por otro lado, en las milongas suenan muchas de las orquestas que jalonaron la historia del tango, cada una con una personalidad sonora muy definida, como para que al bailar hagamos oídos sordos a esa variedad de estilos. No es lo mismo el lirismo y la regularidad de Di Sarli, que el nervio más rápido de D’Arienzo o la complejidad de Pugliese. La dulzura de Fresedo tiene puntos en común pero también diferencias con la dinámica de Troilo, por agregar otro ejemplo. Con las agrupaciones contemporáneas se podrían esbozar clasificaciones similares.

En el universo genérico del tango están también la milonga y el vals, dos ritmos hermanos -cada uno con sus particularidades- que, a su vez, se traducen en diferentes movimientos ya que sugieren otras secuencias, otras maneras de pisar y otras velocidades.

 Estilo "Villa Urquiza":
Aunque años atrás podía verse más claramente diferencias en los bailes. Cuando uno concurría a una milonga podía observar notables diferencias entre aquellos que frecuentaban las milongas del centro de Buenos Aires, aquellos que eran habitúes de los bailes del Sur y aquellos otros de Flores, Villa Urquiza y/o Saavedra.

Hoy en día estas diferencias son más difíciles de encontrar. El baile del tango se ha expandido en forma exponencial y muchos de sus nuevos integrantes prefieren el camino rápido copiando a los bailarines de moda en lugar de encontrar su propia forma. Algunos otros hasta han cambiado su estilo de baile en busca de algo comercialmente más rentable.

La mayor diferencia entre estos estilos (por ejemplo Villa Urquiza y del centro) es que en el estilo Villa Urquiza se pueden apreciar pasos más largos, abrazo suave y algo flexible, el baile es más armonioso y cadencioso donde a la música se la espera para ser ejecutada. La elegancia y compás lo es todo. La música que se baila en sus pistan son más del tipo melódicas.

También se puede ver que el baile en los barrios del sur es un poco más "sucio" y atorrante, y en Villa Urquiza, se prestó un baile más formal, familiar y elegante.

La música con que se baila es lenta por lo que todos sus movimientos son muy acompasados y elegantes. Lo más difícil es caminar, su forma, los pies se colocan de punta y al terminar de apoyar todo el pie, se cambia el peso del cuerpo para que quede equilibrado. Pivotear para hacer cambios de frentes o cerrar luego de una caminada sin perder el equilibrio. Este estilo favorece a personas delgadas y de estatura alta porque sus movimientos son lentos y elegantes.

El Chino Perico dice:"Yo empecé a bailar de muy chico, a los 13 años, y veía a la gente de Urquiza, donde lo importante era el compás y la elegancia. En los demás bailes había mucho repollo, se hacían un montón de pasos y eso dejaba mal parado al hombre. En Villa Urquiza se cuidaba mucho la elegancia del bailarín. Por eso, sobresalía.". [de Luis Lemos Milonguita] "Para mí era el mejor y no ha sido superado. Tenía una forma de vestir y una elegancia en el baile que todos aprendimos de él. El bailarín tiene que saberse parar bien, caminar bien y sentir la música. El milonguero baila los tangos que le gusta escuchar y siente, entonces eso lo transmite al cuerpo y las piernas hablan."

En general:
Desde el momento en que la interpretación de la música es subjetiva, hay muchas formas de ser musical durante el baile. El enfoque más elemental del asunto pasa por pisar en las notas 1 y 3 de cada compás de 4. En un segundo nivel de complejidad estarían la pausa en los cierres de frases musicales y la posibilidad de imprimir un poco más de vértigo en las variaciones de los instrumentos, entre otros asuntos.

Ya como parte de un salto de calidad, está la posibilidad de bailar la melodía. ¿Cuándo? Ante músicas cuyo ritmo es difuso o muy irregular. Por ejemplo, si lo que suena es el sexteto de Julio De Caro, se te acaban las referencias rítmicas claras. De Caro es al tango algo así como el impresionismo a la pintura. Entonces, ahí podés bailar la melodía, que en realidad quiere decir bailar el ritmo de la melodía, algo muy relacionado con el fraseo.
También hay que tener en cuenta la dicotomía tensión-relajación, que atraviesa la música en general, como un aspecto a tener en cuenta durante el baile. En los tangos cantados debería considerarse también el significado de las letras, o al menos su tenor. Por ejemplo, no es adecuado hacer un gancho durante un tango romántico o abrazarse de forma romántica durante un tango de temática carcelaria.

Tanto el ritmo como la melodía son navegables, pero cualquier elección tiene que estar justificada. Hay diferentes maneras de seguir el ritmo, como por ejemplo pisando apenas después de la nota acentuada, haciendo lo que algunos milongueros de Villa Urquiza llaman “el eco”, en referencia al zumbido final del instrumento que produce esa nota. “Ellos dicen que, si no, el movimiento se corta muy en seco respecto del sonido”, cuenta quien se declara admirador y cultor de ese estilo.

Hay una musicalidad básica que reporta a una métrica y que consiste básicamente en tomar los cuatro u ocho tiempos fuertes que puede haber en una frase musical. Con el tiempo, uno puede empezar a percibir otros tiempos y otros planos, como la melodía o considerar la suspensión del movimiento, o sea la pausa. Además hay diferentes formas de pisar. El sonido de “La Yumba” sugiere casi invariablemente una pisada fuerte, y como el hombre suele pisar más fuerte que la mujer, en general prefiere músicas que sugieran ese vigor en la pisada.
Un don al alcance de todos


¿Cómo mejorar nuestra musicalidad? Escuchar mucho, no sólo durante el baile sino en general, de un CD en casa, de un i-pod en el transporte, de la radio. Pero además hacerlo con atención, como para ir desarrollando gustos y capacidad de análisis.

Poner el baile y la música por encima del ego: hay que permitir que la música nos vaya sugiriendo qué hacer, en vez de estar preocupados por meter determinada figura o determinado movimiento.

Es indispensable que al bailarín le guste el tango como música. Y ser sincero, porque cuando no sos sincero se nota y todo cuesta mucho más.

Un ejercicio muy útil es jugar a ser coreógrafo. Tomar una cantidad de compases y tratar de representar en esos tiempos una determinada capa o plano de la música.

 

Conceptos a la hora de bailar :
Los bailarines deben saber escuchar el tango, no deben descuidar los tiempos de los compases y no limitarse a realizar pasos sino a utilizar a estos para saber pisar cada compás, saber cómo y cuándo es oportuno realizar una figura.
Conocer las diferencias musicales de cada orquesta nos permite enriquecer nuestra danza.
En el milonguero, más allá de otros estilos de tango, existen cuatro verdades: el abrazo, caminar, desplazarse en pista en el sentido contrario a las agujas del reloj y la improvisación. Si fuera necesario definirlo en términos académicos podría decirse que es una danza social en pareja que consiste en movimientos conjuntos, sin coreografía establecida. En efecto, los recursos, los modos de caminarlo, figuras y combinaciones son infinitas. Tanto como las diferencias de estatura, peso, volumen, tonicidad muscular, capacidad emocional y química de la pareja de baile como la forma en que cada uno escucha la música de tango y puede dividir y subdividir el compás con sus pasos.

Se diría en principio que para que esta danza alcance un grado óptimo debe reunir elegancia, sensibilidad y juego. Lo que en otras palabras se denomina postura, cadencia y creatividad. Visto está que cuando un varón y una mujer se encuentran bien parados lucen más atractivos al ojo de quien observa. De sus valores, su capacidad de expresarse como pareja, dependerá la posterior invitación a bailar y la aceptación. Resulta más difícil ejecutar movimientos en un estilo sencillo y prolijo, con cadencia, manteniendo la unidad de la pareja, sin que decaiga la emoción y la diversión, que efectuar llamativas figuras que no guardan relación ni con el espacio a que deben ceñirse los bailarines ni con las épocas en que se desarrolló la mayoría de las melodías que hasta hoy escuchamos en las milongas.

Por supuesto, la música del tango evoluciona y el milonguero también. Ya no se baila igual que hace cincuenta años ni tampoco se bailará como hoy en los próximos cincuenta.
Pero los de mañana deberán aprender las mismas verdades que los de ayer. Los varones deberán pensar que su lucimiento dependerá de cómo favorezcan al lucimiento de la mujer, de respetarla y hacerla respetar en pista defendiendo el espacio conjunto, de medir con sutileza sus capacidades y no forzarla a situaciones poco placenteras; y las mujeres deberán contribuir a no sobrecargar las habilidades del compañero, no entorpecer sus pasos, estar dispuesta a sus señales. Del compromiso que establecen los componentes de la pareja con el baile, la música y entre sí pueden surgir los momentos más gratificantes de esta disciplina.

Bailar implica animarse a ser; y animarse a bailar tango implica superar miedos, vergüenzas y el temor al ridículo. La sutileza, el equilibrio, el desplazamiento cadencioso se gana con la práctica. Miente quien afirme que domina el tango; se miente a sí mismo quien cree que no tiene nada que aprender. Esta disciplina se tarda en conocer lo que dura una vida; y esa riqueza la vuelve extraordinaria.

En tal sentido, existen muchos profesores y muchas formas de enseñarlo, pero el alumno sólo conocerá una forma de aprenderlo.
De modo que la primera lección será estar abierto a este proceso, puesto que a todos nos iguala el no saber.

Comprender que el tango será una danza de alarde, pero no de soberbia; que se desarrolla en una pista siguiendo una dirección (espacio que debe compartirse y del cual no podemos apropiarnos adueñándonos del ajeno), que finalmente debe disfrutarse aunque estemos atentos al otro y al entorno y cada paso nos sirva para corregir algo de nuestro baile. El cuerpo no engaña y en sus manifestaciones está el individuo y su personalidad: violento, sereno, firme o indeciso.

Todo está vinculado. El paso con el que tropezamos por más que lo ensayemos mil veces puede obedecer a una dificultad física o a una memoria muscular, pero también a un problema externo, de cuya resolución dependerá conseguir el éxito de la figura.
Quizás allí resida otra de sus grandes virtudes: la asociación que se establece entre el tango y la vida.


Un paso por tiempo
:

Muy fácil de bailar al compás. Porque para bailar el tango no hace falta más que caminar con este núcleo básico de cuatro pasos, al compás.
Cuando el bailarín es hábil busca encontrar el primer tiempo de cada compás con su primer paso (pie izquierdo), así no solo va marcando los tiempos sino que también realiza cada núcleo de los cuatro pasos básicos dentro del compás. Y para ello impulsa con un poco más de fuerza ese primer paso y casi automáticamente va a encontrar el tiempo fuerte de cada compás, que es el primero. Y así, cuando finaliza el tango, lo terminará justo con la última juntada de pies (cierre).
Hasta ahora nos estábamos refiriendo a los tangos que llevan un ritmo donde los cuatro acordes de acompañamiento tienen el mismo valor: un tiempo cada uno. El problema es un poco más difícil cuando se tiene que bailar un tango de la Guardia Vieja o simplemente a D’Arienzo, por ejemplo, donde por lo general el primer acorde dura un tiempo y medio, el segundo medio tiempo y los dos restantes uno cada uno. En ese caso el bailarín, si quiere bailar al compás, tiene que hacer un paso largo y lento (uno y medio), un paso corto (medio tiempo) para continuar con un tiempo y un tiempo. Esto es la corrida. También cuatro pasos pero con distintos valores, cada uno está marcado en las partituras y lo expresan los músicos.

En el tango tradicional, luego de cada figura se debe "caminar" para mostrar bien el compás, que en la figura pudo haberse diluido un poco. En los cincuenta, a los que hacían puras vueltas se les llamaba calesiteros y a los que hacían solamente figuras sin cortarlas con caminatas, verduleros.
Otro elemento fundamental en el tango tradicional es el abrazo. El hombre debe tomar bien a su compañera, con fuerza, con decisión, pero a la vez con suavidad.

La pareja debe arrimarse la cabeza y el torso, separándose desde abajo del pecho, dejando un lugar entre los pies de ambos que permitan mejor caminar y realizar figuras. En algunas oportunidades es necesario apoyar la cabeza de uno contra la del otro, para mantener mejor el balance en las figuras. Pero no se apoya la cara contra la cara como en el bolero, sino la frente del lado derecho del hombre con la parte izquierda de la frente de la mujer. Esta forma de abrazarse para bailar crea una comunicación muy grande entre ambos bailarines, donde gran cantidad de marcaciones son innecesarias.

Mientras se baila el tango, los bailarines están totalmente metidos en la música y funcionan como si fueran parte de la orquesta. En esos momentos no existen otros intereses que el de bailar armónicamente, entregados uno al otro. Son los sentimientos que se crean al bailar un tango lo que une a la pareja y permite que se expresen.

Fuentes consultadas: Wikipedia, Revista Punto Tango, Articulos varios.

 

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