Escuela de Tango Danza "DISCEPOLIN"

 

HISTORIA DEL TANGO

 
 

A fines del siglo XIX y comienzos del XX, los habitantes de los centros urbanos, la aristocracia y los escritores que no se acercaban a las periferias, o que si lo hacían mantenían una actitud hipócrita, consideraban al Tango como un producto del lupanar.
Esta concepción no se ajusta ni a la justicia ni a la verdad histórica.  Muchos de quienes la sostenían lo hacían de buena fe, pero otros muchos sólo destilaban de esta forma el odio o el desprecio hacia las manifestaciones populares.  Este desprecio era algo corriente en las clases altas, que veían al Tango como un producto propio de las clases marginadas, que habitaba en los suburbios.
De todas formas, no se puede desconocer en los orígenes del Tango una influencia prostibularia.  De relativa importancia, sobre todo en los primeros tiempos, pero nunca con el peso de los antecedentes musicales ya analizados.  Ocurría que esas formas de música que sirvieron de precedente al Tango, la de origen hispánico y la milonga, así como muchos otros géneros europeos, se cantaban en los quilombos del Río de la Plata.
Como se cantaban en los teatros, en las casas de familia y en todo tipo de fiestas.  Con una diferencia.  El ambiente libertino del prostíbulo y el alcohol desinhibían a los concurrentes y favorecían la improvisación, las obscenidades y las zafiedades. Las letras de las habaneras y de las milongas eran modificadas y adaptadas, en mezclas con altas dosis de humor y groserías, al lugar donde se cantaban.
Los hermanos Héctor y Luis Bates, en su "Historia del tango", sostienen que "el tango vivió su infancia y buena parte de su pubertad -permítasenos la expresión- en casas de baile de muy segundo orden, en 'piringundines' y lupanares.  Las letras no hicieron más que reflejar el ambiente que les daba vida.  Obscenas, procaces, indecibles en un medio, no diremos ya de altura o de hogar, sino aun en boca de personas de cierta educación, quedaron circunscriptas a los muros que ocultaban la vergüenza de la ciudad".
Esas letras que escandalizaban a los Bates, al punto que las transcriben modificadas sin su salsa original, no eran todavía letras de Tango.
Además, y muy relacionada con la música de los prostíbulos, nació una poesía propia de rufianes, compadritos y malevos, cuyo personaje central es el canfinflero, el cafiolo o proxeneta, o que sin llegar a serlo vive gracias a una mujer que ejerce la prostitución.
En muchas letras de Tango, ya pulidas potabilizadas para hacerlas aptas para todas las edades y ambientes sociales pueden percibirse, por sus temas sobre todo, la influencia que ejercieron el prostíbulo y lo rufianesco en el genero.

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