Más solo que nunca

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Letra: Enrique Dizeo
Música: Federico Leone
Año: 1932

Nos separamos un día
por un enojo cualquiera
y hoy se muere el alma mía
porque en vez de la alegría
el dolor me desespera.
Es necesario que vuelvas
que vuelvas con tu querer,
si de pensar lo que hiciste
mi amor está muy triste,
no sabe lo que hacer.

¡Tesoro mío!...
¡Cuánto sufro por tu ausencia!
¡Te extraño mucho!
¿Para qué voy a mentirte?
¡Tesoro mío!
comprende un poquito;
le hace falta a mis oídos
tu dulce voz.
Vuelve a mi lado,
que necesito mirarme
en esos ojos
que te ha regalado Dios.

Ya no sé ni lo que digo.
Mi voluntad se ha deshecho,
me alejé del buen amigo,
ando solo, sin abrigo
y no se que hay en mi pecho.
¿Para qué te di mi nombre
y fui detrás de tu amor?
Para que nadie se asombre
de ver penando a un hombre
que al cielo te llevó.


 


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